Dupe a precio de almuerzo u original a medio sueldo
Next, M&S y Zara copian a Chanel y a Tom Ford, y la prensa aplaude. ¿A quién le conviene?
The Independent publicó en una semana dos artículos sobre alternativas baratas a Chanel, y en los dos ganó el dupe. Next Eau Nude, al lado de Coco Mademoiselle, dio la misma salida cítrica y el mismo corazón de rosa; solo se separaron en el fondo: en el Chanel hay vetiver —raíz terrosa—, y en el Next, vainilla. Si la diferencia solo la notas varias horas después, ¿por qué pagas de más? Compruébalo tú mismo: huele los dos en la piel, no en el papelito.
Dupes de perfumes: qué se puede copiar y qué no
A un olor no lo protege ni una patente ni el derecho de autor: la fórmula se guarda como secreto comercial, y el Tribunal de Justicia de la UE ya se negó en 2018 a reconocer el sabor de un queso como obra; con el aroma la lógica es la misma. La marca registrada solo cubre el nombre, el frasco y el logo, así que M&S Studio escribe «darkest vanilla» y el resto —Tom Ford Tobacco Vanille— lo dibuja TikTok. La diferencia está en la materia prima: en vez del absoluto natural, el concentrado de las flores, el clon suele llevar síntesis, así que la salida se parece y el fondo se cae antes.
Copiar un olor es legal. Copiar el nombre, no. Todo lo que queda en medio es cuestión de conciencia.
El bando del original también tiene datos, no solo esnobismo. Coco Mademoiselle lo firmó Jacques Polge en 2001, y Next Eau Nude salió cuando el perfume ya era un éxito de ventas: el clon entra sobre una demanda hecha, sin correr riesgo. Cuando Page Six escribe que el Lily & Yuzu de Salt & Stone «huele a Dolce & Gabbana», los medios le regalan al clon la publicidad que al original le costó años. Vota: dupe ahora o ahorrar para un frasco que alguien se inventó de verdad.