Salón de la fama · 🥇 Leyendas · №12 · 2011
Olor de barrio. Nicho que en el metro se reconoce sin preguntar. Nació de la vela Santal 26 que los clientes querían llevar en la piel: dos años, cuatrocientos prototipos, Frank Voelkl. Cardamomo que se lee como pepinillo, luego papiro seco y sándalo, biblioteca vieja. Así huelen Williamsburg, Shoreditch y Marais. La misma grieta: estante de dupes y hartazgo de un olor que todos llevan igual. Leyenda de una tribu, no de una fórmula: cuando un perfume se vuelve sociología, «ya harta» es un elogio.